Apagones y responsabilidades: La crisis eléctrica que paralizó España
Estimado ministro Puente, el apagón del 28 de abril de 2025 se desencadenó en apenas un minuto, pero sus causas se remontan a una acumulación de errores y descuidos durante años. Tal como anunciamos en la entrega anterior de esta serie sobre las actuaciones de la Administración en catástrofes recientes, hoy abordaremos el tema del 'Gran Apagón'. Alrededor de las 12:30, un corte de luz súbito e inesperado dejó sin electricidad a toda España y Portugal en menos de sesenta segundos. Los servicios de internet y telefonía móvil también quedaron paralizados, convirtiéndose en el apagón más grave que ha vivido Europa en el último cuarto de siglo. Este incidente dejó a muchos españoles con la convicción de que nuestra sociedad es demasiado vulnerable y poco protegida ante las catástrofes. Como suele ocurrir en estos casos desastrosos y dramáticos, lo mejor de nuestro pueblo y nuestra sociedad salió a relucir: rescatando personas atrapadas en trenes parados en túneles, asistiendo a pacientes conectados a máquinas, ayudando a ancianos en pisos elevados sin ascensor, y brindando apoyo en hospitales y centros de salud. Fue una puñalada en el vientre de un país que vio paralizadas sus ventas por imposibilidad de certificar pagos, fábricas cerradas, jornadas laborales suspendidas y 350 vuelos cancelados sin explicación convincente. Cuando la luz comenzó a restablecerse diez horas después (alrededor de las 22:00), y se recuperó completamente en las siguientes siete horas, muchos españoles no acababan de creerlo. Todos pudimos pensar que se había obrado un milagro, porque las consecuencias derivadas del gran apagón no derivaron en una catástrofe de proporciones pavorosas. Hubo varias muertes directamente relacionadas con el apagón, y pensamos lo cerca que habíamos estado de una tragedia mayor. Una vez restablecido y estabilizado el fluido eléctrico, muchas personas, como yo, pudimos sentir una ola de pesimismo tras las primeras informaciones oficiales. Comenzamos a vivir la tragicomedia de buscar un culpable. Siempre aparece una autoridad que intenta tranquilizarnos y ofrecernos cierta información exculpatoria o insinuar inquietantes conspiraciones. Durante todo el tiempo transcurrido, casi un año, hemos escuchado a la señora Corredor, registradora de la Propiedad, ex ministra de la Vivienda y presidenta de Redeia, dar muchas explicaciones. De hecho, ha dado mil sobre lo que no pasó y pocas sobre lo que realmente ocurrió, así como sobre la importancia de algunos productores de electricidad y su actuación "inadecuada" el día de los hechos. El grado de acusaciones mutuas es imparable, y no merece la pena entrar en justificaciones que no vienen al caso, porque no es nuestro problema, como ciudadanos, saber a quién tenemos que creer o quién merece ser creído. La última representación de este esperpéntico y ya tradicional teatrillo se vivió en el Senado, este pasado mes de febrero, aun sin concluir cuando esto escribo. Ante las acusaciones en el Senado por parte de la presidenta de Red Eléctrica y ex ministra de que los culpables habían sido los productores de electricidad, los grandes mandatarios de Endesa e Iberdrola comparecieron y cargaron duramente contra Red Eléctrica (el operador estatal encargado de mantener el equilibrio del sistema), culpándola de equivocarse en la planificación. Todo se resolverá en los tribunales porque nadie duda que habrá que pagar indemnizaciones al final. Ministro Puente, oír desde el poder que hablar de degradación de los servicios públicos es desacreditar a la democracia en pro de la extrema derecha es una mentira, y es el gobierno quien está más obligado a desmentirla mejorando esos servicios, aclarando las causas y razones de sus fallos, a ser posible con humildad, sin buscar con mentiras falsos culpables y no mintiendo una y otra vez exculpándose. Por dolorosos que sean los fracasos, casi siempre se puede aprender más de ellos que de los éxitos, y presiento que el caso del apagón será así. Hay quien es capaz de hacerlo marcando un nuevo camino para progresar y aprender, y hasta soy capaz de imaginarme que de la sombría oscuridad del apagón puede salir mucha luz para sobre el panorama actual de nuestro sistema eléctrico, que entre las osadías de un impreciso modernismo renovable y el conservadurismo prepotente del negocio tradicional afianzado en una tecnología prematuramente "caducada" sin razonamiento ni mesura, nos han llevado hasta un apagón que de milagro no ha traído mayores desgracias. Intentando razonar e informar a los lectores, voy a cambiar el relato y a hacer alguna conexión entre el sistema eléctrico y el sistema hidráulico español, que son dos de los grandes retos actuales que tiene nuestro país. Para acabar hoy, quiero olvidarme de toda la contaminación informativa a que nos hemos referido, para hablarles de una ministra del Gobierno que se ha desmarcado del resto de sus colegas dando la cara en el caso del apagón. Se trata de la ministra de Transición Ecológica Sara Aagesen. ¿Responsable del apagón? La Administración por medio de la señora ministra lo ha dejado meridianamente claro. Vale la pena escucharla y dejar constancia del ejemplo de la vicepresidenta. Igual que recriminaba en alguna entrega anterior la "espantada" y la falta de aclaraciones de su antecesora en el cargo, en el caso de la DANA valenciana, hoy hay que celebrar las aclaraciones y actitud de Sara Aagesen a quien en base a su experiencia, juventud y preparación auguro un futuro esperanzador en un puesto de la Administración que aparte de difícil es clave en el futuro de la gestión del binomio agua-energía de nuestro país. Antes de que se cumplieran dos meses desde el apagón, la vicepresidenta había entregado al Consejo de Ministros un informe riguroso y contrastado de lo que había sucedido con una batería de recomendaciones para que no volviese a ocurrir. Un numeroso comité de expertos, por supuesto con nombre y apellidos, se organizó en dos grupos, uno de los cuales trabajó los temas de Ciberseguridad y otro en la Operación del Sistema Eléctrico. LAS CONCLUSIONES FUERON TERMINANTES En primer lugar, un grupo de investigación concluyó que había que descartar la posibilidad de que el incidente se debiese a un ciberataque, ni en las instalaciones del Operador del Sistema (REE) ni en los centros de control, ni en los centros de generación. El siguiente grupo investigó el funcionamiento del sistema eléctrico en días anteriores y con mayor detalle entre las 12 horas y hasta las 12:33 en que se produjo el apagón total. Durante los días previos hubo alteraciones de las tensiones y fue un aviso que no se tuvo demasiado en cuenta. Cuando a las 12 horas hubo una oscilación de tensiones atípica y potente se intentaron tomar medidas de urgencia, pero la situación no dejó de agravarse, y entre las 12:32 y 12:33 la tensión empezó a subir y se empezaron a producir desconexiones de las instalaciones de producción en cadena. A cada desconexión se acompañaba una subida de tensión hasta llegar al cero eléctrico peninsular en menos de un minuto. Claramente las medidas tomadas esa mañana para disminuir la tensión produjeron un efecto contrario y en los momentos clave faltaron recursos de control de tensión. El informe es firme al inculpar a Red Eléctrica del apagón, aunque no ahorra calificaciones, no precisamente agradables, respecto a la actuación de otros agentes. El informe saca conclusiones y enseñanzas y para mí supone una oleada de aire fresco que aporta realismo, luz y racionalidad a las que no nos tiene acostumbrados el gobierno en casos similares. Enhorabuena a todos. Gracias, ministra. El apagón se produjo en un minuto pero sus causas hay que buscarlas en una serie de errores e imprevisiones que se habían venido acumulando desde años atrás, mientras los ciudadanos vivíamos ajenos, dormidos, alegres y confiados.