Nochebuena amarga en la A-7: un camión arde tras chocar contra un coche lento en Níjar y deja tres heridos graves
Justo en esa noche del 24 de diciembre, cuando todo el mundo está con la familia cenando y brindando por lo bueno que viene, las carreteras de Almería nos recordaron lo impredecible que puede ser todo. En Níjar, ese municipio extenso con sus playas salvajes del Cabo de Gata y sus invernaderos que no paran ni en fiestas, un accidente serio en la A-7 dejó a tres personas heridas, dos de ellas en estado grave. Sucedió sobre las ocho de la tarde en el kilómetro 755: un turismo iba a una velocidad muy baja –por razones que la Guardia Civil aún investiga– y un camión frigorífico que venía detrás no pudo frenar a tiempo. El impacto fue brutal, por alcance, y el camión empezó a arder de inmediato, con una columna de humo y fuego que se veía desde lejos.
Los testigos no dudaron en llamar al 112, y ahí llegaron rápido los Bomberos del Levante Almeriense, que se emplearon a fondo para apagar las llamas y asegurar la zona –un trabajo heroico en plena oscuridad. También aparecieron la Guardia Civil de Tráfico, sanitarios del 061 y equipos de mantenimiento para limpiar la calzada. Dos de los heridos, con pronóstico grave, acabaron en el Hospital Torrecárdenas de Almería, donde los están cuidando; el tercero tiene lesiones menos serias, pero igual duele imaginar el miedo y el dolor en esos momentos. Nadie perdió la vida, y eso ya es un alivio enorme en medio del caos.
La A-7 es la gran arteria que une toda la costa mediterránea, con un tráfico constante de turistas, camiones cargados de frutas y verduras, y locales yendo de un lado a otro. En Almería, hasta finales de noviembre de 2025, ya se contaban 32 muertes en accidentes de tráfico en la provincia, un número que pesa y que nos obliga a todos a pensarlo dos veces antes de pisar el acelerador o distraernos. Cosas como ir demasiado despacio sin motivo en una autovía puede ser tan peligroso como el exceso de velocidad, porque genera situaciones imprevisibles.
Pero oye, hay luz al final: en los últimos años, con más controles de la DGT, mejor iluminación en tramos conflictivos y campañas que calan de verdad, España ha bajado las cifras de siniestralidad en autovías –en algunos sitios hasta un 20% con medidas simples como radares de tramo o apps que avisan de incidencias. Aquí, invertir en mantenimiento y en educación vial funciona, y hay ejemplos documentados en Andalucía donde se han salvado vidas solo por respetar distancias y velocidades adecuadas. Al final, volver a casa entero en Navidad depende de pequeños gestos: mira el espejo, ajusta la velocidad al flujo y, si algo falla en el coche, señaliza bien y aparta. Ojalá estos heridos se recuperen pronto y este susto sirva para que el 2026 sea más seguro en nuestras carreteras.
