El temporal Francis mantiene en alerta a Almería y complica las celebraciones de Reyes
La borrasca Francis continúa azotando la provincia de Almería con precipitaciones persistentes y un descenso térmico que ha forzado ajustes en el calendario festivo. En una semana marcada por la inestabilidad meteorológica, varios municipios como Vera, Huércal de Almería y Macael optaron por adelantar sus cabalgatas al sábado anterior para evitar contratiempos. Sin embargo, la jornada del 5 de enero —víspera del Día de Reyes— trajo una intensificación de las condiciones adversas, poniendo en riesgo los desfiles previstos en la capital y otras localidades.
Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), a partir del mediodía se activaron avisos en el Poniente y la zona metropolitana de Almería por la llegada de núcleos tormentosos capaces de descargar hasta 15 milímetros de lluvia en una hora, acompañados de tormentas y probable granizo de pequeño tamaño. Estos fenómenos, que se suman a las acumulaciones previas, elevaron el nivel de precaución durante la tarde, precisamente cuando estaban programados los recorridos de las cabalgatas reales.
En el interior, la situación evolucionó hacia nevadas a partir de las 18:00 horas en las comarcas del Valle del Almanzora y Los Vélez. La cota de nieve descendió hasta los 900-1.000 metros durante la madrugada, con previsiones de hasta 3 centímetros de espesor en cotas altas. Los avisos se mantuvieron activos hasta la medianoche en las áreas costeras y hasta la mañana del 6 de enero en el interior, lo que obligó a una vigilancia constante para garantizar la seguridad de las celebraciones.
Aunque no se reportaron daños materiales significativos en esta fase del temporal, el impacto en la vida cotidiana y las tradiciones es innegable: familias enteras han visto alterados sus planes en un periodo de especial ilusión, especialmente para los más pequeños. La persistencia de estas condiciones resalta la vulnerabilidad de Almería ante eventos meteorológicos extremos, influenciados por patrones climáticos cada vez más impredecibles.
Aun así, la capacidad de adaptación de las autoridades locales y la comunidad ofrece un motivo de optimismo. Experiencias pasadas en la provincia, como la gestión de temporales similares con protocolos de emergencia eficaces, han permitido minimizar riesgos y reorganizar eventos con éxito. Con la mejora gradual prevista para los días siguientes, estas fiestas pueden cerrarse con normalidad, recordando que la resiliencia colectiva es clave para superar adversidades como esta.
