El duro oficio detrás del patrimonio inmaterial de la cultura del esparto
Cuevas del Almanzora, 30 de enero de 2026. La ‘Cultura del Esparto’, declarada en 2019 Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, evoca hoy principalmente su vertiente artesanal y utilitaria. Sin embargo, su desarrollo histórico descansó en el esfuerzo extremo de los recolectores, cuyo testimonio revela condiciones de trabajo durísimas.
Pedro Arroyo Pérez, ‘el Raspa’, comenzó a los 13 años en la recogida durante la posguerra. Con herramientas rudimentarias, los esparteros arrancaban las hojas a mano, formaban haces de hasta 180 kilogramos y los transportaban a pie por distancias de hasta diez kilómetros bajo el sol de verano, sin acceso a agua en gran parte de la jornada.
Estos testimonios ponen en valor el sacrificio que sostuvo una actividad económica clave en el Almanzora durante décadas, un legado que hoy se reconoce oficialmente pero que no debe olvidar su coste humano.
