Almería enfrenta un nuevo recorte en el trasvase Tajo-Segura al inicio de 2026
La provincia de Almería ha comenzado el año con un ajuste adicional en los recursos hídricos procedentes del trasvase Tajo-Segura, que reduce en 2 hectómetros cúbicos el volumen destinado a esta zona. Esta medida, aplicada desde el 1 de enero de 2026 por el incremento de los caudales ecológicos en el Tajo, implica un recorte global de 31 hectómetros cúbicos para la cuenca del Segura en su conjunto.
La diputada nacional del Partido Popular Maribel Sánchez Torregrosa ha alertado sobre las consecuencias de esta decisión, que representa el vigésimo séptimo recorte desde 2018. En su análisis del balance hídrico de 2025, ha subrayado la crítica situación de las reservas locales: el embalse de Cuevas del Almanzora se encuentra al 5,5% de su capacidad —frente al 10,5% registrado hace un año—, mientras que el trasvase del Negratín no recibe aportaciones desde 2021, agravando la sequía en las comarcas del Levante y el Almanzora.
Estos datos reflejan la vulnerabilidad estructural de Almería, cuya agricultura intensiva —motor económico de la provincia— depende en gran medida de recursos externos como el Tajo-Segura. La ausencia prolongada de precipitaciones significativas y la lentitud en alternativas locales intensifican el impacto: las obras de reparación en la desaladora del Bajo Almanzora I solo se iniciaron recientemente, pese a estar disponibles desde 2019, y no estará operativa al cien por cien hasta 2027, según el Ministerio para la Transición Ecológica.
A pesar del panorama desafiante, hay indicios de avance en la gestión hídrica. La inversión en infraestructuras de desalación y el impulso a proyectos de reutilización y eficiencia ofrecen vías para mitigar la dependencia de trasvases. Experiencias en otras zonas de Andalucía demuestran que la combinación de innovación tecnológica y políticas coordinadas puede reducir la vulnerabilidad ante la sequía, permitiendo un futuro más resiliente para el sector agrario almeriense.
