Albox cierra con solemnidad los cultos jubilares en honor a Nuestra Señora de la Esperanza del Paso Blanco
La devoción albojense hacia Nuestra Señora de la Esperanza, titular del Paso Blanco de la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias, ha vivido un fin de semana intenso con los cultos jubilares que marcan el cierre de un año marcado por el Año Jubilar “Peregrinos de la Esperanza” y el 125 aniversario de la erección canónica de la Parroquia de la Concepción.
Los actos comenzaron el sábado con la peregrinación de la imagen desde la Parroquia de Santa María hasta la de la Concepción en la Loma de San Francisco, acompañada por un rosario rezado por los sacerdotes Jesús Manuel Rodes Cano y Guillermo Parra Sánchez. La comitiva reunió a hermandades y cofradías locales, junto a representaciones del Santuario del Saliente, el Paso Morado de Huércal-Overa y el Paso Blanco de Cuevas del Almanzora. Durante el traslado, pese a la lluvia, se realizó una ofrenda de dulces navideños a Cáritas Parroquial y la bendición de imágenes del Niño Jesús para los belenes familiares.
El domingo de Gaudete, la solemne misa fue presidida por Antonio Jesús Saldaña Martínez y cantada por el Coro de las Misas de Gozo. En un gesto simbólico, la Junta Parroquial del Beato Juan Ibáñez entregó una reliquia del mártir albojense a la Hermana Mayor del Paso Blanco, quien correspondió con un retrato de la Virgen. El regreso procesional a su sede canónica estuvo acompañado por la Banda Municipal de Música de Albox, que interpretó “Encarnación Coronada” y la marcha “Albox con su Esperanza”, compuesta expresamente por Christian Arteró Lledó para este jubileo.
La Virgen lució ataviada con la saya del Jubileo –estrenada en la exposición “Un Legado de Esperanza” de 2024–, el manto de tisú bordado en oro cedido por la Hermandad de Nuestra Señora de la Esperanza Coronada de Granada como signo de hermanamiento, y un exorno floral en tonos blanco y amarillo alusivo a la bandera vaticana. Las andas de plata fueron prestadas por la Hermandad de las Angustias de Vera, y procesionó junto a una reliquia de San Carlo Acutis.
Una alerta roja por lluvias impidió la peregrinación prevista a la Catedral de Murcia para ganar la indulgencia plenaria, pero no restó fervor a unos cultos que han combinado fe, tradición y caridad. Los actos concluyen este jueves 18 de diciembre con la solemne función principal y besamanos en su festividad litúrgica.
En un pueblo donde la Semana Santa es seña de identidad, estos cultos han reforzado el vínculo comunitario y recordado que la esperanza, en tiempos inciertos, sigue siendo el mejor refugio colectivo.
